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Emilia Caballero: "Muchos hombres no admiten el feminismo porque toca la línea de flotación de la identidad viril"

Emilia Caballero, durante la entrevista-conversación con los miembros de MAYMECO (Observatorio de Mayores y Medios de Comunicación de la UA)

Va para un año que Emilia Caballero, 73 años, dejó la Sindicatura de Agravios de la Comunidad Valenciana y, tras un periodo de transción ya planea abrir despacho en Alicante. Su propósito no es otro que hacer lo que lleva haciendo desde hace medio siglo desde dentro y desde fuera de las instituciones: impulsar la lucha por la igualdad de las mujeres y empujar en la dirección de la defensa de los Derechos Humanos.

Mujer menuda y de voz rotunda. Vitalista, sus palabras y sus carcajadas resuenan como un torrente, no sólo por la firmeza de cómo las pronuncia, sino, y sobre todo, por lo que dice. “Las mujeres llevamos 300 años luchando por la igualdad…” toda una declaración de intenciones, una frase entrecortada, un apunte más de una larga conversación. La entrevista con Emilia Caballero es con los miembros del Observatorio de Mayores y Medios de Comunicación (MAYMECO) y tiene lugar en su propia casa de Alicante, unos días antes de las elecciones del 24M, la fecha que, muy posiblemente, marcó un nuevo cambio de rumbo para este país. En ella recorremos su  larga lucha por la igualdad de las mujeres, el feminismo, la educación en valores democráticos “que no hemos hecho”,  pero también nos paramos en algunos capítulos “oscuros” de su larga travesía por la Sindicatura de Greuges de la Comunidad Valencianas, la educación, la prostitución o los nuevos movimientos políticos surgidos al calor del 15M.

-Emilia,73 años y en plena  actividad, ¿hay vida después de la Sindicatura?

-¡Hombre¡ Hay vida antes, durante y después de la Sindicatura, efectivamente. Durante, es  la que le corresponde a la institución y la que le corresponde  a todas las asociaciones de la sociedad civil con las que me he relacionado permanentemente, que me han dado mucho y con las que hemos peleado mucho, mucho. Pero después también hay vida.

-¿Es cierto que proyectas abrir despacho en Alicante?

-Sí,  con  Obdulia Martínez, que ha sido colaboradora mía en la Sindicatura durante siete años y que antes también ejerció y que siempre  hemos ejercido como abogadas feministas  y nos hemos dedicado más  al tema de las mujeres, y ahora nos dedicaremos a eso mismo, más los temas de derechos humanos, como los desahucios, las preferentes, todo este tipo de cosas que han salido últimamente y que son derechos humanos y que además lo sufren todavía más las mujeres.

-¿Cómo recuerdas el Alicante de tu juventud, los paseos por la Explanadas, el ambiente de los chicos y las chicas de la época?

-Pues voy a ser un poco pesimista, que no lo soy;  pero yo lo recuerdo muy cutre, una sociedad muy cutre, una sociedad muy pobretona en el aspecto cultural y en todos los aspectos; en los valores, en los proyectos era muy cutre, absolutamente cutre. Fíjate, que cuando empezaron a venir los exiliados intelectuales y tal, empezaron a hablar del exilio interior, yo entonces me dije: eso es lo que yo he padecido viviendo aquí...

-Hija de padre republicano…

-Sí. Mi padre era republicano, yo nací en el 42, muy cerca de la guerra civil y luego de todo lo que pasó, y como mi padre contaba, él era de la Institución Libre de la Enseñanza, y como hablaba de lo que había sido y no era entonces. Yo tenía eso dentro, y nadie hablaba de eso; y nadie lo entiende y nadie le importa. Y, entonces, lo recuerdo, sí, con la alegría de la juventud, pero muy triste.

-Tu madre, creo, fue la primera alumna en el instituto...

-No, fue mi tía Mercedes, hermana mayor de mi padre que le llevaba 8 años. Él era del 1910 y cuando él fue al instituto siempre le recordaban a su hermana, Mercedes Caballero, porque era  matricula de honor en todo y luego cuando mi madre fue, ¡eran dos, eran solo dos chicas!

-¿Cuando tuviste los primeros contactos con el  mundo del feminismo y la lucha por la igualdad de derechos de la mujer?

-Recuerdo que escribí un prologo de un libro sobre Clara Campoamor, pero las primeras noticias fueron a través de mi padre  y a través de todo lo que fue el regeneracionismo. Y ya después, en la ola de los primeros años setenta, que me incorporo al movimiento feminista y conozco más lo que significó Clara. Pero, desde muy pequeña he vivido con que los derechos de las mujeres eran muy importantes y profundicé mucho a partir de ahí. El feminismo no es una cosa fácil en la medida en que  vivimos en una sociedad patriarcal y todos tenemos ramalazos patriarcales y hay que investigar mucho y eso sí que lo he hecho.

“Las mujeres llevamos 300 años luchando por la igualdad”-Y como mujer, ¿cuándo descubres que tu vida iba a estar ligada de una u otra forma precisamente a la lucha por la igualdad de las mujeres?

-Es en la época de la clandestinidad, cuando pienso en hacer Derecho, porque ya estábamos en el año setenta y tres y ya estaba en la ola feminista del momento, pero también estaba en la USO (Unión sindical Obrera) y resulta que había que formar los equipos de abogados porque era la manera de que los trabajadores se afiliaran; había que tener una asesoría laboral, y me dijeron que lo que yo tenía que hacer era crear  por todas las comarcas un centro laboral y entonces me interesó y me puse a hacer Derecho, y es ahí cuando me dije que  lo que iba a hacer no era laboral, era feminista. En el desarrollo intelectual de lo que era el feminismo ya llegué a eso.

-Cofundadora de la Asociación de Mujeres Temis  y de la Plataforma por la Igualdad de la Comunidad Valenciana. ¿Un breve balance de aquellos tiempos?

-Fueron tiempos de mucho trabajo, de mucha ilusión, de creer que llegábamos a algo poco a poco, pero a algo. De creérnoslo. Veo los escritos de la época que yo hacía y veo que era una ingenua y en plan chulo respecto a los machistas. Eso generaba una ilusión inmensa porque la conquista y ver que parece que es posible, te da una alegría de seguir y de pelear enorme. Lo recuerdo como una etapa preciosa, muy ilusionante. Luego, las cosas se fueron asentando.

-¿Qué les dices a quienes piensan y dicen hoy en día que el feminismo es como una antigualla, que no tiene sentido alguno porque las leyes ya reconocen esa igualdad entre hombres y mujeres? ¿Te suena eso?

-Claro que me suena. Lo que pasa es que es un engaño más del patriarcado. Quiero decir que no me extraña que, a lo mejor, lo piensen. Pero, a mí, yo me acuerdo que me decían, “Pero tú, ¿por qué llevas 40 años peleando, militando por el feminismo? ¿y no te cansas?”. Y digo, mira, no; porque cuando me di cuenta que el feminismo era la única manera que yo tenía de entender el mundo y de entenderme a mí misma, pues, no es cuestión de querer hacer misiones para la gente, es cuestión de que una va creciendo en ese terreno. Y yo creo que es muy importante que el feminismo como método de análisis de la ciencia entre en la Universidad, que no ha entrado. Es decir, que la comunidad científica no lo admite porque no hay ningún paradigma científico, ninguno que explique la desigualdad, ninguno. ¿Será por algo? ¿No? Que no lo saben porque no lo entienden, porque no les da la gana. En fin, por muchas cosas, pero si entrara, pues estos chicos o estas chicas no dirían estas cosas; porque, además, las leyes que pretenden la igualdad, pretenden crear la igualdad, por un lado es un aspecto formal y no es real en la vida, y por lo tanto no cambian las cosas. Pero, por otro lado, a veces, es un igualitarismo, una tabla rasa, y mira, yo, la verdad, yo bigote y patillas todavía no me quiero poner. Entonces, no me dé a mí aquellos derechos solo porque yo tengo otros que me los tienen que reconocer. Entonces, hay mucho de igualitarismo en esta idea de igualdad. Y eso me parece terrorífico, terrorífico…  

-Entonces, igualdad sí, pero igualitarismo no…

-En el feminismo yo llego a la conclusión de que a muchos hombres, a muchísimos, no es cuestión de que ellos no lo admiten porque quieren los privilegios que tienen, yo creo que incluso van más allá, que toca la línea de flotación de la identidad viril, la identidad del hombre, y eso es lo que afecta de una manera brutal. Bueno, pues ese igualitarismo afecta a la identidad de las mujeres, y no lo podemos consentir. Yo digo, igual que decían que la razón produce monstruos, yo digo que el igualitarismo produce monstruos, ¡je, je!… Desde luego.

-Hay estudios, informes que alertan que las nuevas generaciones están volviendo atrás en temas de igualdad, del papel de la mujer en la sociedad, etc. ¿Qué estamos haciendo mal para que esto ocurra?

-Hombre, pues, yo creo que estamos haciendo mal lo de siempre. Es decir, avanzamos un poco y el patriarcado nos vuelve a retomar, y nos lleva otra vez a su terreno; otro poco y el patriarcado nos vuelve… Yo me acuerdo que cuando decían las generaciones posteriores a la nuestra, que fuimos la ola de los años setenta, que fue una ola muy importante, decían: y las generaciones que vienen ya se habrán educado en la igualdad, y yo decía ¿por qué? Es que no tenían ni idea. Y yo siempre me peleaba en los debates, en los coloquios, en las conferencias, me peleaba con aquellas feministas que, además, en su mayoría eran profesoras de Instituto, de Universidad que decían esto y yo decía pero ¡qué equivocadas que estáis!, pero si la gente no aprende así como así.

-¿Y?

-…Entonces, ¿qué ha pasado? Pues, que conforme hemos ido avanzando, el patriarcado ha dado zancadas, se nos ha vuelto a poner delante y, claro, todo se ha vuelto otra vez a otras etapas de la historia en la cual la mujer… Mira, hay un elemento terrible que es el amor romántico, que es un arma del patriarcado de una envergadura poco común y en esa están todas y no van a…, en cabeza ajena no van a experimentar nada. Claro, vuelven a lo mismo, y como no salgamos de ahí, pues, vuelven. Ahora resulta que salen las niñas en campaña de lo que hacen los varones, pero es que eso… ¿qué pasa? Que además, los varones están muchísimo peor que estaban en mi época, que están muchísimo más avisados de que éstas se nos quieren comer. Entonces, ese es un problemón que tenemos y que a nadie le importa… porque las matan. Las matan con 19 años, las matan con 23. En los últimos 10 años han matado a 750 mujeres y ¡aquí no pasa nada! Claro, es que ese es el tema. Estamos en un momento dificilísimo y terrible y no solo porque hemos vuelto atrás, sino porque hemos vuelto atrás con saña.

“Tendría que haber una ley contra la prostitución, pero a partir de ahí quien quiera, si es que alguien quiere, ejercerla por su cuenta y riesgo, por mí que la ejerza”-¿Hay salida para esto que comentas, para este brutal terrorismo machista...?

-Pues, yo creo que hay que seguir peleando y seguir diciendo que así no puede ser. Pero, ¿qué quieres que te diga? No veo, no veo mucho interés por parte de los partidos políticos, ni de las nuevas formaciones políticas, ni de nadie. Pero, vamos, nosotras seguiremos en la lucha.

-¿Y por qué crees que a los hombres les cuesta tanto acercarse al feminismo?

-Yo creo que por eso que hemos dicho antes, que no es tanto por la pérdida de privilegios como por la pérdida de su propia identidad. La identidad del varón está establecida desde el patriarcado, fuera del patriarcado no tienen identidad. Ellos también tendrían que pelear por una nueva identidad ¡eh!, como hemos peleado las feministas y como seguimos peleando. Lo que pasa es que las feministas llevamos tres siglos y ellos, pues si empiezan ahora…, pues, fíjate. Pero realmente ellos tienen que empezar a hacerlo.

-Pero tres siglos es mucho tiempo…

-Pero nosotras también junto con ellos, con los hombres. Pero, es verdad, llevamos tres siglos y hemos ido dando pasos y dándonos cuenta de que eso no era todo. Que había que ir más allá y otra vez y otra vez. Porque, claro, nosotras tampoco hemos nacido con la sabiduría de no sé qué. Nos hemos ido encontrando ahí y hemos ido dando pasos y en esos pasos nos hemos dado cuenta de lo que faltaba, de lo que tenía que llegar y, claro, que nos ha costado llegar a una identidad feminista; y, de hecho, a los hombres les pasa, pero es que a las mujeres también. Es decir, la sociedad patriarcal nos alcanza a todos, claro.

-Otra vez la prostitución a debate público…¿Cual es tu opinión, legalización, prohibición…?

-Yo no hablo de prohibición, pero sí hablo de abolicionismo. Quiero decir, hay una ley como es la sueca que está dando buenos resultados y yo creo que habría que imponerla y no este limbo. Quiero decir que no tenemos problema en eso; el abolicionismo no es quitarle la libertad a nadie, si es que eso se puede llamar libertad, pero sí la esclavitud; porque, además, esa historia de decir que existe y que las hay que quieren, pues mira cuando la esclavitud existía ya había esclavos que querían serlo y sin embargo hemos pensando que la esclavitud no puede ser; como hemos pensado que la explotación infantil no podía ser. Quiero decir, ahora vamos y lo legalizamos,  y para empezar es estar en contra de un derecho absolutamente fundamental, de los derechos humanos, de la integridad física, de la integridad moral. Estamos en que “quien la quiera vender”…, mira no se trata de eso, se trata de comprar, al cuerpo de la mujer se puede comprar y además se puede comprar legalmente, pues mire, no. No lo entiendo para nada, porque además si lo vamos a registrar laboralmente, pues veremos a ver quién promociona, cómo las enseñan…

-Pero el debate está ahí…

-Bien. Vamos, quiero decirte ¿qué es esto? ¿De qué estamos hablando con la legalización? Que hay mujeres que padecen mucho dentro de la prostitución, ¡muchísimo! Pero, bueno, también hay pequeños camellos que venden droga que, vamos, cómo te acerques a la vida de esas pobres criaturas te puedes morir ¿y ahora legalizamos el tráfico? ¿De las blandas? No, no, de las duras. Y el tráfico de armas y el tráfico de órganos... Quiero decir, ¡no!. Mire, ¿trampas?, las menos. Y esto es una trampa más del patriarcado, pero así de claro. Y además, las mujeres que están diciendo y hablando de la legalización lo que están metidas es en organizaciones de proxenetas y empresarios que están encantados, ¡claro!.

-¿Todo eso da un poco de miedo, de confusión?

-De la legalización a mi lo que me parece terrible es que haya mujeres tan sabias y tan importantes en este país que estén de acuerdo con la legalización. Yo no lo puedo entender; el otro día con Manuela Carmena que dice que, aparte de que está de acuerdo y que ella aprende tanto cuando se reúne con la gente, y yo digo, por favor, Manuela, reúnete con las abolicionistas y a ver si también podemos decirte y comentarte algo, porque es que a mí me parece atroz. Me parece un paso atrás terrible. Pero, bueno, ahí estamos.

-En tu biografía uno de los puntos relevantes es precisamente haber sido Síndica en la Comunidad, lo que te ha permitido conocer el trabajo de estas instituciones. Curiosamente una de las primeras medidas de María Dolores de Cospedal en Castilla la Mancha, nada más llegar al poder, fue suprimir allí el Defensor del Pueblo “para ahorrar dinero”. ¿Qué pensaste en aquel momento?

-Pues… pensé que una vez más las garantías y las libertades se nos iban al garete. Fíjate que muy poquito después de aquello nació la Federación Iberoamericana de Ombudsman, de Defensores del Pueblo, ¿no?, que todos los años nos reunimos. Y ese año nos reuníamos, me parece que fue en Lima, porque todos los países, en España también nos hemos reunido, pero más veces nos reunimos allá, porque están más cerca ¿no? Bueno, los Defensores de todos los países de allá decían que cómo consentíamos eso. Eso era increíble, porque era cercenar las libertades y los derechos de las personas. ¡Fue terrible! Lo que pasa es que en España no hay realmente una conferencia, una institución de todos los Defensores. Estamos muy… la hubo, sí, hubo un momento importante, que fue el momento en el que estuvieron de Defensor del Pueblo Joaquín Ruiz Jiménez, o en el tiempo que estuvieron Fernando Álvarez de Miranda o Álvaro Gil Robles, pero eso, con Enrique Mújica, acabó.

-¿Qué pasó con él?

-Enrique Mújica decía, dijo: “Yo soy el Defensor de España, y yo no necesito a nadie y no voy a hacer convenios con nadie”. O sea, él no nos tomó en consideración en ningún momento. Yo me acuerdo cuando dijo eso, fue en una reunión a la que él llegó recién nombrado Defensor del Pueblo. ¡Nos quedamos todos muertos! Y yo digo: ¡si ese es el Defensor de España!, y yo dije ¡y yo la de Merimée! (risas). Pero bueno, aparte la broma, lo que es cierto es que se deshizo por completo lo que era en aquel momento realmente una conferencia de Defensores que tenían su papel y su lugar. Eso desapareció. Desapareció también porque empezaron a nombrar, a partir de Mújica, a gente de partidos políticos como él, que había sido toda la vida militante de un partido. Hasta ahí las cosas eran distintas. Era gente con una trayectoria social y ahí se empezó con gente de partido que ese día renunciaban a ser militantes, y eso le empezó a dar otro cariz a las Defensorías, esa es la verdad.

-¿De más de control?

-Tampoco. Fíjate ahora, por ejemplo; ahora  sabéis que, bueno, no sé si lo sabéis, pero el alcalde de no sé dónde, ha presentado una querella a una administrativa de la Institución, de la Defensoría, de aquí, de la Sindicatura, sí, porque en Facebook o en Twitter o en donde sea, lo pone a bajar de un burro, y él se ha querellado. Y ella dice, ella contesta que es libre y puede hacer lo que quiera. Quiero decirte que él es del PP y ella está nombrada por… Y este señor dice que como están nombrados a dedo, que qué gente hay en plantilla. Y es que es la mentalidad, es decir, la mentalidad de esa persona es poder meterse, como se meten en las Cortes. ¿Entiendes? Como se mete la oposición con los otros. Es una manera de estar, de estar completamente distinta. No saben lo que es una institución como la Defensoría. No, pero no por nada, sino porque no les cabe en la cabeza. Ellos viven en otro…, yo no sé explicarlo ¡eh!, no sé explicar realmente en qué consiste, pero consiste en toda una mentalidad distinta.

-Eso es como no entender la razón de ser de estas instituciones…

-Sí. Un poco así. Cuando han estado estos defensores que hemos nombrado la lucha es por los derechos fundamentales, vengan de donde vengan, sean de quién sea la Administración, frente a los derechos. Y eso es toda una mentalidad también. No sé, no sé cómo explicarlo, pero es así. Y esto se ha devaluado mucho. Ésta es la verdad. Se ha devaluado y es una pena. Pero, bueno, como ha pasado en casi todas las Instituciones en este país. ¡Y ahí está a donde hemos llegado, claro! Hemos llegado a un descrédito institucional enorme. ¿Por qué? Porque hay demasiada mezcla de los partidos en las Instituciones ¡claro! Y ese es el problema,  que los partidos…, quiero decir que yo lo entiendo que así se iniciara ésta, la Transición, porque no tenían otra manera de hacer, pero eso se debía de haber ido cambiando a mejor y se ha ido cambiando a peor. Ese es el problema y ahora estamos, pues, mal. Entonces, claro, entonces habrá que limpiar las Instituciones de tanto control de los partidos como pasa en otros países. Es que aquí el marco es terrible, porque tuvieron que hacerlo así, pero ahora ya es terrible el marco institucional en que nos movemos.

“La identidad del varón está establecida desde el patriarcado, fuera del patriarcado no tienen identidad. Ellos también tendrían que pelear por una nueva identidad”-El bipartidismo, a lo mejor,  ha sido clave en todo esto…

-No solo, porque es la manera de entrar en todas las instituciones que son de los partidos, en vez de ser las Instituciones de la Administración de otra manera, como son en Francia. Yo siempre lo digo: en Francia ya se pueden pelear los partidos, ya  pueden hacer lo que quieran, pero las Instituciones siguen ahí y eso hace que el Estado continúe y lo hace fuerte. Pero las peleas de los partidos dentro de las Instituciones, como puedes comprender, nos hace de lo más débiles, y eso es lo que está pasando aquí realmente.

-Eso que traes a colación, los valores republicanos en Francia, son prácticamente intocables para todos los partidos...

-¡Claro!  ¡intocables! Y eso es muy importante. Que aquí no lo tenemos porque es verdad que hemos empezado hace nada y de otra manera.

-Y venimos de dónde venimos...

-¡Y venimos de dónde venimos! Y eso tenemos que tenerlo en cuenta. Pero también tenemos que tenerlo en cuenta para educarnos ¡eh!.  Porque saber de dónde venimos y tampoco se ha hecho del todo… En fin, que hemos fallado. Bueno, ahora estamos aquí para arreglar todo eso y las Instituciones hay que arreglarlas.

-Tu trabajo en la Sindicatura, y por lo que conocemos y nos cuentas, nunca fue fácil y por lo que estás comentando (risas) tuvo incluso en una ocasión  que intervenir en el TSJ para reponerte en el cargo en 2008.

-Bueno, sí, pero yo no, yo no fui al TSJ. Al TSJ fue el Partido Socialista. Es decir, el problema lo tenían en las Cortes. No se ponían de acuerdo en el nombramiento de un nuevo Sindic, que había que nombrarlo porque hacía años, más de tres creo, que había acabado el mandato de… Bernardo del Rosal, sí de Bernardo del Rosal y hacía más de tres años y no se habían puesto de acuerdo. Entonces yo estuve en funciones todo ese tiempo, y en funciones aquí es igual que seas titular que estés en funciones, tienes las mismas prerrogativas, puedes hacer lo mismo. Es decir, no hay ningún problema. No es esa cosa de estar ahí en un interregno, no, aquí tienes todo. Entonces, como el reglamento y la ley lo dicen, es la adjuntía primera, pues estaba yo. Entonces, llegaron los populares y dijeron: “No, no. Ahora por el artículo 33 nombramos al segundo ¿no?”. Entonces el Partido Socialista recurrió. Yo  entregué los trastos, quiero decirte, y me decían de los partidos: “Y tú ¿por qué entregas los trastos?” Y yo les digo: ¿Pero vosotros sabéis lo que es una Sindicatura? Porque, claro, os creéis que aquí estamos en la agrupación de Pepito Pérez. Pues no señor. Y además nos llevamos estupendamente Morenilla (el adjunto segundo) y yo; vamos, ningún problema hemos tenido jamás. Y entregue los trastos y que hagan lo que quieran, porque son ellos los que se pelean, son ellos los que no se ponen de acuerdo. Y entonces el Partido Socialista lo llevó al TSJ y en muy poco tiempo le dieron la razón, porque, claro, la tenían, y entonces volví. Pero no era contra mí. En ese momento, bueno… también (risas). Ahora que lo pienso, puede que también (risas)

-Es conocido que uno de los informes más polémicos que hiciste fue el del barrio del Cabanyal de Valencia, que la alcaldesa Rita Barberá quería abrir en canal…

-Sí, sí..

-¿Es cierto que llegaste a recibir amenazas y presiones que iban más allá de lo, digámoslo así, aceptable?

-A ver. Lo que recibí por parte de las Cortes,  del grupo parlamentario, que claro era el mayoritario, que era el PP, en realidad amenazas no fueron; quiero decir, pues escribían en los periódicos barbaridades, decían que yo había hecho cosas que yo no hice nunca. Yo contesté a todo y todo salió, o sea que tampoco tuvieron demasiado éxito a pesar de haberme perseguido durante cerca de una año casi, casi, y al final quisieron descabalgarme, pero tampoco pudieron. Hicieron un dictamen que no tenía ni pies ni cabeza y no pudieron, eso fue lo que hicieron. Otra cosa es que yo recibiera llamadas anónimas, que eso yo creo que no tenía nada que ver con los partidos.

-¿Llamadas anónimas?...

-Sí. Llamadas anónimas, sí, si, sí…

-¿Con amenazas?

-Sí, sí, con amenazas… ¿Cómo decían?... “En un parking pueden pasar muchas cosas, y pueden con dos cuchilladas dentro de un parking tararí y tal…”

-¿Hasta ese punto?

-Sí, sí, hasta ese punto.

-Pero, ¿te lo tomaste en serio aquello?

-No. Yo nunca me lo tomé en serio

-¿Y tampoco tenias miedo después de aquellas llamadas?

-Nada; a mí me daba risa. Fíjate que yo tenía el coche en un parking, en el alero, allá arriba, abierto y a cielo raso y que yo en ese tiempo, que fue un tiempo muy duro y que salía a las once de la noche de la Sindicatura, y subía y no había ni luz y decía: ¡Si supieran dónde aparco; éstos lo tienen tirao!... Pero no le di más importancia.

-Perdona que insista, pero ¿llegaste a denunciarlo o comentarlo con alguien?

-No, me dejaban mensajes... ¿Sabes qué pasa? Que también durante mi trabajo como abogada feminista, también he recibido amenazas de ese tipo. Y  siempre me han parecido pues de gente que no van en serio y nunca pensé que aquello fuera en serio.

-¿Ni serio, ni que estuviese organizado por alguien?

-No; eso nunca lo pensé. Tampoco pensé que yo era tan importante como para que un grupo organizado se preocupara de mí. La verdad, nunca lo pensé.

-Pero por ahí luego pasan cosas que no nos explicamos...

-Yo, la verdad, es que nunca lo pensé. Siempre creí que era gente así, que se dedica, alrededor...

-O gente que son mas papistas que el Papa...

-O que me tienen tirria, porque los separé..

-Alguna cuestión personal.

-Alguna cuestión jurídica y cosas de esas. Porque yo me acuerdo  que estaba, que hacíamos un programa en el que yo intervenía y ponían que llamasen por teléfono. En aquella época, no en esta y llamaban los maridos indignados y decían que yo era una bruja, bueno me ponían.... y yo decía siempre, pues hay que ver la propaganda que me hacen, porque claro nunca era alguien que yo he defendido, siempre la parte contraria y además tomármelo a risa y tomármelo así les sienta muy mal a estos asesinos, maltratadores…, pero nunca pensé que iban en serio.

-Mejor así…

-Ejerciendo la abogacía solo he tenido un problema de esos, así en la calle, de atropellarme con un coche un marido, eso sí; y me decían, porque los testigos que habían venido se dieron cuenta de que aquel salía persiguiéndome y yo no me había dado cuenta y ellos fueron los que me recogieron y me decían vamos a denunciar y yo decía no de ninguna manera, si yo no quiero que este sepa donde vivo, ni donde tengo el despacho, no quiero denunciarlo…, pero en la Sindicatura nunca, jamás, todo lo contrario. La verdad es que he  tenido todo el apoyo de tantísima gente, de organizaciones, personales, de todo. En fin, no tengo palabras para agradecerlo. Esa es la verdad.

-Tendrá que ver algo la persona.

-Bueno, no sé, algo, pero fíjate pero es que a mi me resulta tan curioso. En aquella pelea del Cabanyal, donde todo el día decían de mí infamias en la prensa y tal y la gente hasta por la calle me reconocían y decían: “Sindica, Sindica…” y yo decía éstos que saben de mi. Quiero decirte, como cuando haces una cosa bien hecha, porque estaba bien hecha, hay gente que se da cuenta. A mi todo eso me parecía alucinante, de verdad y he recibido mucho, mucho y lo que he hecho es lo que tenía que hacer, que yo tampoco soy ninguna heroína. Hago lo que hay que hacer. El Cabanyal era una barbaridad, de eso hace doce o catorce años y todavía esta ahí dando vueltas, pero la barbaridad legal era alucinante; además de la cultural y de todo tipo, pero la legal era alucinante lo que allí iban a hacer.

-Como jurista ¿Como ves el rumbo actual de la justicia? ¿Crees, como piensan muchos, que hay una justicia para ricos y otra para pobres?

-Creo que sí. Pero, vamos creo que sí pero no por la justicia, sino por la legislación; quiero decir que lo que dijo este el presidente del...

-…Lesmes, el del Tribunal Supremo y  del Consejo General del Poder Judicial...

-Sí, ese, que dijo que tenemos un Código Penal pensado para el robagallinas, y yo estoy de acuerdo. O sea, que mas que la Justicia entendida por los tribunales no creo que hagan tanto para ricos o para pobres, no lo creo, como con las leyes. Yo siempre lo digo, cuando yo llegué, yo trabajaba realmente con la Justicia Civil y Penal. El Código Civil y siempre decía: Hay una inseguridad jurídica con este código y tal, hasta que llegué al Derecho Administrativo cuando entre en la Sindicatura y entonces dije: ¡Esto si que es inseguridad! Inseguridad total, porque el Derecho Administrativo está hecho para el poder, entonces son términos indeterminados, lo que dice una norma la otra lo desdice y así vamos...

-Así vamos, pero mal…

-Y el Código Penal igual. Para los de guante blanco no tiene penas. Lo que no quiere decir que la Justicia, a veces, sea decente. A veces y muchas veces. ¿Por qué los partidos tienen que decir quienes son los jueces que llegan a los puestos importantes?

-Eso puede ser una manera de mediatizar.

-Es una manera de mediatizar y claro que mediatizan.

-Hace cinco años, en una mesa redonda, dijiste que el poder político, supongo que refiriéndote al PP, quería ocupar todo el espacio publico y también  que desde la Transición en este tema hemos ido evolucionando a peor. ¿Sigues pensando lo mismo?

-¿Eso he dicho? Sí…, pues fíjate no tenía ni idea. A ver, yo no digo que quiera, pero sí es cierto que una de las características del poder es efectivamente ocupar el espacio.  Yo lo que digo es una frase de Federico Mayor Zaragoza: "El poder no puede ocupar todo el escenario publico". Eso es lo que digo, por eso tienen que haber instituciones que amortigüen esa característica del poder. Y no solo el del Partido Popular. Del poder, del poder.

-¿Que se pudo hacer mal en la Transición para que lo que tenia que ser una esperanza haya derivado en esta situación de una cierta desafección?

-No, yo no creo que en la Transición se hiciera nada mal en aquel momento, porque creo que estábamos en una situación en la cual no había salidas, digamos, factibles, y esta fue la salida que tuvimos. A mi eso no me parece mal. Lo que sí creo es que luego ha evolucionado mal aquello que fue interesante e hizo posible que viviéramos lo que hemos vivido; eso, sí, teníamos que haberlo vivido de otra manera. Sobre todo no evolucionar hacia unas maneras de actuar cada vez mas laxas, con menos valores, con menos principios. Con el paso del tiempo hemos ido perdiendo el discurso socialdemócrata y ha ido ganando el discurso neoliberal y eso ha afectado indudablemente a todo el ejercicio del poder dentro de las instituciones.

-Y luego está la educación...

-Educativamente habría hecho falta muchísimo al principio y para siempre y para después, en cuanto a los valores democráticos que la gente aquí no tenia y que el franquismo sí se ocupó, y mucho, de conseguir que se cercenara todo lo que fue la educación en la Republica, precisamente porque sabia lo importante que era. Sin embargo yo creo que no hemos conseguido en estos 30 años realmente una educación en valores democráticos tan absolutamente necesarios en un país que venia de una dictadura y que más que un régimen político era un sistema cultural en todo orden. Entonces, sí, a mí me parece que eso no se hizo bien. El otro día leía que la República en cinco años había creado cinco mil bibliotecas y ahora no recuerdo cuantas escuelas… Y recuerdo a mi padre decir, “Todas las escuelas que existen, estábamos ya en los años…, yo qué se, ha sido la República, y ahora no han hecho ni una”. ¿Cuántas hemos hecho en todos estos años, que siguen en barracones las criaturas dando clase? ¿Cuantas?... En fin yo creo que se ha descuidado y, además, no se ha hecho la transformación necesaria para que realmente nos convirtamos en una democracia donde la ciudadanía pueda ser demócrata, y eso es lo que me parece que hemos hecho mal.

“Con el paso del tiempo hemos ido perdiendo el discurso socialdemócrata y ha ido ganando el discurso neoliberal y eso ha afectado indudablemente a todo el ejercicio del poder dentro de las instituciones”-Entonces, todo lo que ha pasado, la corrupción que estamos viendo, puede tener que ver con un problema fundamentalmente de educación…

-Yo diría que si, fundamentalmente, yo creo que sí

- Y también, quizás, de ética y de los principios que decías…

-Sí. La ética. ¿Dónde la hemos dejado? Bueno, todo va junto, ¡eh! Y aprender a ser demócrata, que aquí no se ha aprendido nunca, nunca. Y de hecho ahí los tenemos, lo que está pasando ahora, y con lo que está pasando, que ni dimiten, ni nada, esto es, esto es.. ¿Qué es esto? Esto no pasaría en ningún país democrático por neoliberal que fuera, claro (risas)

-Y en el caso de la Comunidad Valenciana, si cabe, aún peor.

-Bueno, yo creo que en todos los sitios, pero en el caso de la Comunidad Valenciana, no sé, es para hacérselo mirar. El otro día decía alguien, en plan de broma, claro, que ese 25% que cree todavía que el sol gira alrededor de la Tierra deben de estar todos aquí (risas).

-¿Crees que hay esperanza con los nuevos movimientos políticos que han surgido ahora?

-Sí, sí, s,… yo siempre creo que hay esperanza; siempre, siempre. Mira, yo creo que, a ver, yo no voy a decir si un partido es mejor, otro peor, otro regular, yo lo que creo es que de repente, es verdad que Podemos, ha llegado demasiado pronto al éxito, tiene una estructura de una dificultad enorme, en fin, tantísimos problemas, pero te diré una cosa, las ideas que han surgido, ¡eh!, con respecto y con las posibilidades que hay de cambiar, yo creo, que van a tener que ir retomándolas otras formaciones. El otro día oía a Pablo Iglesias en la LaSextaNoche le decían los periodistas:  “Pero eso ¿tú crees que vas a poder hacerlo?; eso, tu no crees, se van a ir los capitales”, y yo pensaba, pero vamos a ver, no tenéis argumento para decir que eso no vale, eso vale…, pero el miedo a que se nos vayan los capitales es lo que nos hace. No creo que vaya a ser fácil un cambio ni muchísimo menos, pero hay que pelear en esa dirección porque si no, lo que hacen éstos ya lo tenemos, ya sabemos lo que es. El otro día decía un amigo, uno muy simpático, decía, también lo decía en plan de broma, oye yo si tuviera un ladrón en mi casa, pues que se fuera (risas), tampoco me importaría mucho que se fuera; pero yo decía, pues ya volverán, porque algunos vuelven, cuando consigamos tener una sociedad mas avanzada, no solo de albañiles y camareros, igual les interesa volver. Esto es una lucha, esto no es mañana llegamos y lo ponemos todo estupendo y maravilloso, esto es abrir un camino a otra manera de vivir, no podemos seguir viviendo en esto, que parece ser que es lo que hay y que no pueda haber otra cosa, pues ¡que menos que luchar por conseguir que haya otra cosa! Lo consigamos o no, y ahora ya veremos si lo conseguimos; primero hacerlo y luego ya veremos, ¿no? Yo, mira, tres siglos y aquí estoy (risas).

-Hablemos un poquito de las personas mayores. Sabemos que eres muy activa en las redes sociales ¿se lo aconsejas a las personas mayores?

-Si, hombre, y de que manera ¡Vamos, vamos, vamos! Yo creo que para las personas mayores esto es, tiene que ser, una manera de estar en la actualidad, una manera de conectarse con la gente, una manera de que la gente grande, yo que sé, que además tiene mas dificultades de participar, tiene mas dificultades a lo mejor porque no anda bien, porque está mas sola… yo creo que para esas personas las redes sociales, son de verdad un bálsamo importantísimo; yo creo que si, y además entran mas en la actualidad y conocen a mas gente, y eso es muy importante, importantísimo.

-¿Que te dice la palabra jubilación?

-Pues júbilo (risas). Pero como voy a seguir trabajando, tampoco te creas tu, pero sí y como ya me he pasado además, casi un año sabático, ¡eh!, casi, casi pues nos cesaron el 18 de Julio del pasado año, que eso no se olvida, y ha sido un año fantástico, fantástico…, pero ahora estamos con ver si los partidos y los dirigentes, los candidatos, nos reciben para ver temas de custodia compartida, de violencia de género y este tipo de cosas que siguen estando por los suelos.

Ha sido más de una hora de intercambiar de preguntas y respuestas, de idas y venidas del gato de la casa, con una mujer, Emilia Caballero, que nos despide con la misma sonrisa con la que un rato antes nos había abierto las puertas de su propia domicilio para hacer posible esta conversación.

 

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